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La pasarela peatonal sobre el río Tuela, a su paso por el municipio de Lubián, está prácticamente finalizada. La colocación de buena parte de la estructura, en la ribera del río, se ha llevado a cabo esta semana. La obra se incluye dentro de la iniciativa europea del proyecto Viacua que engloba a municipios de Zamora, León y Portugal.

La propuesta al conjunto del proyecto por parte del Ayuntamiento de Lubián fue la construcción de este puente peatonal que comunica los dos ramales del camino desde la explanada del santuario de la Tuiza hasta el sendero que lleve al castro de As Muradellas. Es una vía que está llamada a convertirse en una de las principales rutas culturales y turísticas del municipio altosanabrés, no solo por la naturaleza de los monumentos sino por su paisaje quebrado.

La estructura de madera, de unos 20 metros de longitud y 6.000 kilos de peso, sortea desde esta semana el obstáculo geográfico que separaba los dos Bienes de Interés Cultural del municipio, la iglesia y el castro celta. La empresa asturiana «Media Madera Ingenieros» es la encargada de realizar el proyecto y la instalación. Esta empresa está especializada en encargos de esta naturaleza por toda la península, incluido Portugal, como precisa el ingeniero y director de producción de «Media Madera», Luis Lorenzana.

Tres operarios de la firma han procedido al ensamblaje de la estructura que inusualmente ha llegado desmontada desde la fábrica para facilitar el trasporte hasta la zona más abrupta del recorrido, un tramo de unos trescientos metros del sendero hacia el río. Una pasarela peatonal de este tipo de unos 20 metros de longitud tiene un peso de unos 6.000 kilos. Como puente peatonal sencillo su longitud es de unos 21 metros. El peso medio que aguanta es de 1.500 kilos, sobre dos vigas rectas de inercia constante.

La empresa Media Madera realizó toda la construcción en los talleres del norte «prácticamente todas las pasarelas salen montadas desde aquí y se trasladan para montarlas con una grúa» como explicaba el ingeniero Luis Lorenzana.

En el caso la estructura se desmontó «pieza a pieza» para su trasporte y facilitar el traslado hasta la zona del río, que básicamente ha sido la principal dificultad. Los accesos complicaron la entrada del trasporte, ya que finalmente se optó por usar una pluma.

La empresa pertenece al Centro Tecnológico de la Madera que promueve proyectos de investigación y desarrolla sistemas innovadores sostenibles para el medio ambiente. En estos momentos la empresa prepara otra pasarela de 100 metros de largo para la cuencia del Duero, en concreto para el río Duratón, en Quintanilla de Duero.

Los operarios de la empresa Antonio Gálvez, José Valentín Uña y Alfonso Mourelo se han encargado de tender la estructura de lado al lado sobre un Tuela crecido por los aportes de las nevadas y las lluvias, unas lluvias que estuvieron presentes durante todo el tiempo de colocación del paso y que dictaron en buena los tiempos para completar la obra. Subrayan los operarios los 2.000 kilos que pesa cada viga a la hora de colocarla «a mano» apunta uno de ellos. El armazón va fijado sobre unas zapatas ancladas a ambos lados del río, obra preliminar para ver cómo crece la pasarela sobre el río.

Cuando la estructura se traslada sin desmontar el tiempo de colocación es de unas horas. En este caso, y dada la complicación del tiempo, la instalación comenzó el miércoles, con la previsión de finalizar para antes del fin de semana. «Con tres personas es de momento suficiente» para dejar la pasarela lista precisa el director técnico.

Estas estructuras se fabrican en madera de pino norte, que presenta una mayor resistencia a los rigores del clima y la acción de los xilófagos, hongos aunque la madera que se emplea lleva un tratamiento especial con esta finalidad, alargar su duración y evitar su deterioro. Cada dos o tres años lleva un mantenimiento de pintura y lijado de la barandilla, un mínimo mantenimiento porque ningún puente está totalmente libre de mantenimiento. El tratamiento por autoclave confiere durabilidad frente a la exposición climática más extrema.

A diferencia de los impactantes, gigantescos y antinaturales viaductos de hormigón de la autovía A-52 sobre el paraje de la Tuiza, la nueva pasarela asume un papel integrador con el entorno fluvial.